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Cecilia Braslavsky,

In Memoriam

Pablo Pineau

Hilda Lanza

Nos es un duro y necesario desafío realizar un recordatorio de Cecilia Braslavsky porque ella fue para nosotros una maestra inmensamente generosa que nos enseñó a pensar, a revisar, a debatir, y que signó en buena medida nuestras opciones y decisiones profesionales. Por eso vamos a intentar rescatar algunas de sus enseñanzas y propuestas en forma un tanto desordenada, sin líneas cronológicas o sucesiones institucionales. Esperamos que ése sea un valor agregado, ya que los cuestionamientos de los maestros pueden volver más reflexivos a los discípulos. Hay ocasiones como éstas en las que los temas a abordar en un escrito funcionan más como desorganizadores que como orientadores de las ideas.

Cecilia solía presentarse a sí misma haciendo referencia a su condición de pedagoga, de docente universitaria, de investigadora y de historiadora de la Educación. Destacaba que “la enseñanza de la Historia de la educación tiene como propósito central contribuir a que los estudiantes comprendan la dimensión histórica de los hechos educativos, métodos y procesos, instituciones, teorías, utopías y propuestas de innovación educativa. Esa enseñanza debe tener un carácter eminentemente formativo. Ese carácter puede resumirse en la fórmula aprender a ver los orígenes y el devenir de todo lo educativo” ()

Siempre señalaba al comenzar el año académico en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires que éste aprendizaje era de suma importancia para los futuros trabajadores de la educación, ya que “(…) el pasado no sólo debe ayudar a comprender el presente, sino que además debe ser útil para ahorrar esfuerzos en la búsqueda de alternativas para el futuro. Por otra parte, el conocimiento del pasado, debe facilitar el análisis de la recurrencia de utopías educativas no realizadas, de asociaciones entre hechos y procesos educativos por un lado y de otras dimensiones de la historia social y del pensamiento por el otro, lo que sin duda contribuye además a predecir tendencialmente el futuro de la aplicación de ciertos métodos pedagógicos, de la opción de determinadas formas institucionales o de la difusión de teorías específicas. Por último debe generar el hábito de contextualizar todas las dimensiones de lo educativo en un tiempo y espacio concretos”. ()

En muchas de sus cartas, conversaciones, conferencias, trabajos e investigaciones mantenía tres referencias para aproximarse al análisis de la realidad: la perspectiva histórico-educativa, el análisis del conjunto de los dispositivos desde los que el sujeto puede posicionarse para generar el cambio, y la referencia ineludible a la búsqueda de los consensos necesarios.

“Voy a comenzar tratando de hacer una presentación estructurada en tres puntos (…) el primero y del que nunca puedo zafar, es un punto histórico porque creo con convicción y por formación que si uno no entiende mucho de donde viene le es bastante difícil resolver hacia donde quiere ir, acerca de la génesis del tipo de educación que tenemos ahora, del tipo de vínculos con el mundo (…) y una visión del contexto: de determinadas características de la Modernidad en cuyo seno nació la escuela (…) El segundo punto refiere a los riesgos y desafíos actuales en términos de los cambios que están sucediendo en la producción, (…), en la política, en el mundo de los valores y en la cultura y tiene mucho que ver con la posibilidad de resolver algunos de los problemas que emergen (…) El tercer punto, al que me voy a referir (…) tiene que ver con las respuestas y los consensos construidos en torno a cómo avanzar y hacia dónde orientar los cambios en la educación.()

Siempre recordaba con honor su férrea formación en la Republica Democrática Alemana. Había adoptado al alemán como su segunda lengua, y lo lucía con altura en sus clases. Sus alumnos recordamos sus traducciones directas de libros grandes y pesados, con hojas de papel muy duro y títulos impronunciables para la mayoría, de los que lograba sacar enseñanzas de las que ninguno que las escuchara salía indemne.

Estas posiciones académicas tuvieron importantes consecuencias políticas y propositivas. Luchó toda su vida por lograr una distribución igualitaria del “bien educación” –como lo llamaba en sus primeros trabajos- mediante “contenidos actualizados” en tanto forma de democratización social. Fue muy genuina en esa empresa, aún adoptando posiciones criticables y criticadas. A través de los años, desarrolló una fuerte posición con relación a la necesidad de resolver una deuda pendiente tanto del Estado como de la sociedad en América Latina. Dicha deuda–presentada con diferentes énfasis en su producción académica- se refiere a la necesidad de desenvolver en nuestro contexto la capacidad política de construir mediante la educación una cultura ciudadana indispensable para la consolidación de la vida democrática y la justicia social. Por eso le preocupaban procesos como el fortalecimiento del Estado educador, la construcción de un verdadero federalismo sustentado en la formación de cuadros profesionales, la participación de la sociedad en el hacer educativo -manifestada en el interés por la educación desde diferentes modalidades y perspectivas- y la construcción en los pequeños intersticios que la realidad nos brinda las oportunidades de cambio aún en contexto altamente contradictorios.

En los últimos meses de su vida, entre sus expectativas futuras se encontraba la de escribir un libro en el que recuperara lo que llamaba “sus cuatro grandes experiencias de gestión”: (I) los años al frente de la coordinación del área Educación de FLACSO Argentina, (II) el diseño, armado y dictado durante más de dieciséis años de la cátedra de Historia de la Educación en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, (III) los días de trabajo en la Dirección de Investigación y Desarrollo del Ministerio de Educación Nacional y (IV) la dirección de la Oficina Internacional de la UNESCO. Este trabajo, que quedó inconcluso, señala la centralidad que para ella tenía nuestro campo académico como espacio de reflexión y de formación. La Historia de la Educación se ha quedado un poco más pobre desde el 1ro. de junio del 2005.

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